Universo, Dios , Fuente…

 

Existen innumerables nombres para designar lo inabarcable: universo, Dios, la Fuente, la conciencia superior, el Todo. Distintas palabras para señalar aquello que trasciende la forma y, sin embargo, habita en todo.

Fui bautizado como cristiano, aunque nunca practiqué. Durante mucho tiempo observé la religión como una estructura humana, atravesada por intereses y poder. Pero una experiencia —difícil de explicar desde la lógica— me llevó a sentir una conexión con algo que me sobrepasa y, al mismo tiempo, me constituye. Desde entonces me permito hablar, no desde la creencia heredada, sino desde la vivencia interior.

Tras más de un año de búsqueda —o quizá de despojo— he llegado a una intuición: tal vez Cristo no sea un hecho histórico limitado en el tiempo, sino un principio vivo. No alguien que murió y resucitó, sino una conciencia que no puede morir. Un arquetipo luminoso, un egregor positivo que permanece activo en el tejido invisible de lo humano.

Lo que aquel ser encarnó fue, quizás, una de las expresiones más radicales del amor: anteponer el bien colectivo al interés propio y pronunciar verdades que incomodan al poder. Esa actitud no pertenece al pasado; es una exigencia permanente de la conciencia.

Empiezo a comprender a Cristo no como una figura externa a venerar, sino como un estado de conciencia al que estamos llamados a acceder. Cuando esa conciencia se encarna, el miedo pierde fuerza, el odio se disuelve y el bien común deja de ser una idea abstracta para convertirse en dirección vital.

Tal vez el inconsciente colectivo esté gestando ese despertar. Tal vez la humanidad esté atravesando una transición silenciosa. Lo que sí intuyo es que la esperanza no es ingenuidad, sino responsabilidad. La llamada “nueva era” no es un acontecimiento externo que habrá de llegar, sino una transformación interior que espera ser asumida.

El cambio no depende de fuerzas lejanas, sino de la coherencia íntima de cada uno. De ti. De mí. De la decisión cotidiana de vivir desde una conciencia más amplia.

Si cada individuo orientara su pensamiento hacia una misma dirección ética —no uniforme, pero sí coherente en valores— el mundo no tendría otra alternativa que transformarse. La realidad colectiva no es más que la suma de millones de conciencias interactuando. Cambia la conciencia y cambiará la estructura.

Cada ser humano sostiene una responsabilidad inmensa, aunque a menudo no sea consciente de ello. La calidad de nuestros pensamientos no es un asunto trivial ni íntimo en el sentido aislado; es una contribución constante al campo común que compartimos. Elevar la propia conciencia, cultivar una mirada más amplia, menos reactiva y más compasiva, es un acto profundamente político en el sentido más esencial del término: afecta a la polis, a la totalidad.

Delegar el cambio exclusivamente en estructuras de poder puede resultar insuficiente. El poder, cuando nace de una conciencia fragmentada, tiende a proteger sus propios intereses. Sin embargo, cuando el nivel de conciencia colectivo se eleva, las estructuras que no estén alineadas con esa nueva madurez simplemente dejan de sostenerse. No desaparecen por imposición, sino por obsolescencia.

Puede sonar a utopía, incluso a ciencia ficción. Pero toda transformación histórica comenzó como una idea que parecía improbable. Los grandes giros de la humanidad no surgieron primero en las instituciones, sino en la mente y en el corazón de las personas.

Quizá no seamos nosotros quienes veamos el resultado final. Tal vez nuestra tarea no sea disfrutar del fruto, sino sembrar la semilla. Las generaciones futuras podrían mirar atrás y reconocer que hubo un momento en que un grupo de seres humanos decidió poner freno a la inercia de la barbarie y asumir la responsabilidad de evolucionar.

La pregunta no es si el mundo cambiará. La pregunta es desde dónde elegimos participar en ese cambio.

Os adjunto el mejor contenido  que Nikos ha rastreado para vosotr@s

 

 

A continuación os presento la verdad antes de la biblia, lo que realmente quería explicar al mundo Jesús de Nazaret, por esa razón se lo quitaron de encima medio.

 

Me despido con esta canción que describe perfectamente el camino para encontrar tu chispa divina

Aquí te dejo más información interesante de nuestra web , espero que te guste!!

El despertar de la humanidad

tu REINO interior

Proposito: La nueva era

 

Gairos guardian del equilibrio