Arte
Mientras el mundo avanza impulsado por metas y certezas, el artista se detiene en el camino. Allí encuentra sentido. Crea sin promesa de utilidad, sin garantía de recompensa, movido únicamente por el amor a la belleza y por la necesidad íntima de expresarla. En ese acto, el hacer se vuelve contemplación y el esfuerzo se transforma en gozo. Crear es, para él, una forma de estar espiritualmente despierto.
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