No, al tercer mundo!! Si, al nuevo mundo!!

Claro que llamarlo “tercer mundo” vende.
Hemos convertido el hambre, la enfermedad y la destrucción en un negocio. Las guerras son una industria infinita. Para algunos, las personas no son personas: son cifras, recursos, trozos de carne. Solo ven petróleo, contratos, reconstrucción de ciudades.
Pero ¿quién habla de reconstruir las almas que están siendo destrozadas?